El Estilo de Arte Chachapoya
Al igual que la cultura, el arte Chachapoya refleja
una combinación de influencias locales y foráneas
que señalan su conexión con el este y el oeste. Recién
se empieza a comprender los orígenes y la evolución
de este estilo tan poco conocido. Las ofrendas funerarias de la
Laguna de los Cóndores, en buen estado de conservación,
cumplen un rol importante en la obtención de respuestas a
la génesis del estilo, revelando una nueva iconografía
en artefactos perecibles, tales como textiles y mates.
En palabras de Cieza, los Chachapoya “... hazían
rica y preciada ropa para los Ingas, y oy día la hazen muy
prima, y tapicería tan fina y vistosa, que es de tener en
mucho por su primor”. Los textiles de la Laguna de los Cóndores,
que se exhiben en el Museo Leymebamba, dan prueba de la habilidad
de los tejedores Chachapoya, no solamente en el arte y tecnología
de la manufactura de las telas, sino en la original iconografía
de sus diseños.
La
cerámica Chachapoya fue, en general, bastante sencilla, especialmente
si se la compara con las artes textiles, en que los artesanos locales
destacaron. La mayoría de la cerámica encontrada es
utilitaria, trabajada con la técnica de rollos o sencillamente
formando la masa de arcilla con los dedos. Las técnicas de
decoración empleadas fueron: aplicación, estampado,
punteado y técnica incisa. Las vasijas llevan generalmente
aplicaciones de bandas en los bordes, algunas presentan incisiones,
otras, pequeñas protuberancias en el cuerpo. En algunas piezas
se observa influencia de la tradición Cajamarca, que floreció
en la margen occidental del río Marañón.
De izquierda a derecha:
Cerámica de estilo Inca provincial; detalle de un tejido
en técnica tapiz decorado con caras de felinos y humanos;
Cerámica de estilo Chimu-Inca (Adriana von Hagen)
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