Arquitectura Funeraria
La
arquitectura funeraria Chachapoya es tan elaborada como su contraparte
residencial. Lastimosamente pocos sitios funerarios, a pesar de
lo inaccesible de su ubicación, han resistido los destrozos
producidos por el vandalismo y el saqueo a lo largo de los siglos.
Los Chachapoya enterraron a sus muertos en una variedad de estructuras,
desde cápsulas funerarias, conocidas como purunmachus, hasta
estructuras de piedra sobre la superficie, denominadas chullpas.
Algunas chullpas están colocadas en hileras, como aquellas
de la Laguna de los Cóndores, mientras otras son construcciones
individuales posadas en lugares inaccesibles. Muchas chullpas están
enlucidas y pintadas en pigmentos blancos, rojos y amarillos, y
decoradas con frisos y astas de venado o, en un caso, con tallas
de madera sostenidas al techo por elaboradas argollas y clavos de
madera. Pictografías frecuentemente decoran los alrededores
de los sitios funerarios en los acantilados, lamentablemente identificando
el lugar a los saqueadores.
Los Chachapoya deliberadamente escogieron sus sitios
de enterramiento en lugares protegidos de la lluvia. En las laderas
del bosque montano pluvial eligieron cornisas secas, de baja temperatura
y con pocas horas de sol al día, condiciones que contribuyeron
a la preservación de los restos orgánicos. En algunos
casos, tal como la Laguna de los Cóndores, las tumbas se
orientan hacia lagunas, probablemente veneradas por los antiguos
como pacariscas o lugares de origen; éstas también
se orientaban hacia los poblados.De esta manera, los muertos no
solo miraban hacia el lugar de nacimiento de sus ancestros, sino
que protegían igualmente a sus descendientes. Ofrendas de
comida y evidencias de renovación de los envoltorios de las
momias, nos indican que la gente visitaba las tumbas, una práctica
muy extendida en los antiguos Andes.
De izquierda a derecha:
Tumbas en el acantilado, La Petaca (Adriana von Hagen); Friso de
chullpa en Los Pinchudos, Parque Nacional Rio Abiseo (Ricardo Morales);
Figura tallada en Los Pinchudos (Ricardo Morales).
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